viernes, 29 de junio de 2012
chico ormeño
Hay individuos como yo, que son completamente antisociales, no en forma de delito, sino de sociedad. Sintiéndose en todo momento fuera del tiesto en cualquier ocasión social, en que se deba interactuar con otras personas, compartir experiencias y anécdotas. Pero, ¿Qué es lo que pasa cuando los temas de los cuales se hablan estén completamente fuera de nuestra esfera o interés?...¿acaso podemos meter nuestra cuchara y opinar de temas de los cuales tenemos cero interés?....mmmm, es una paradoja interesante, que circula sólo en nuestro pensamiento mientras se finge un interés que no es verdadero y se asiente idiotamente a burradas casi siempre autorreferentes, que personalmente no es algo que me llame especialmente la atención. Oír como una persona se alaba a sí misma es un poco exasperante, sobre todo si esa persona infla sus dones o miente descaradamente para llamar la atención.
Ahora si tenemos la suerte de conocer a una persona realmente valiosa, solícitos atendemos su charla, prestamos oídos sabiendo que nos están enseñando valiosas lecciones de vida. Hoy tuve la suerte de conocer a alguien así: el famoso chico Ormeño…si¡¡ aquel mismo que endulza la vida con su poética forma de ser, su límpida mirada, su sinceridad. Tal vez el tipo tenga un pasado tormentoso y nada de admirar, pero lo que deja a su paso a nadie deja indiferente y realmente quisiéramos tener un poco de su filosofía y de su forma de declamar poesía espontánea que le nace del alma y el corazón.
Venimos siempre de contemplar nuestra propia conciencia, hoy estuve mirando el horizonte en el mar y me impactó la fuerza con que rompen las olas, ese sonido sordo me tuvo un buen momento en el cielo, porque me trae agradables recuerdos y a menudo me parece sentir algo jamás experimentado, aunque sea algo archirrepetido, muchas veces visto, sin embargo soy como un niño viendo algo por primera vez, me dejo llevar por esa sensación de novedad y soy feliz….y lo más importante: me doy cuenta de que estoy siendo feliz. ¡Qué importante es tener esa conciencia a flor de piel y decidir el tesoro de nuestra propia felicidad¡
Dios es benevolente y dedica un poco de su tiempo en enseñarnos a través de personas, situaciones o milagros que él realmente está presente en nuestra vida y eso podemos sentirlo si tenemos un poco de humildad para ver como son de verdad las cosas. Amén.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)